jueves, 1 de julio de 2010

capitulo 1:



Un hombre está en una playa. Es de noche, él está algo bebido. Se baña totalmente desnudo. Se lo está pasado muy bien, sale totalmente desnudo. Se acerca alguien, está algo mareado y aunque se gira no ve claramente quien es. Sí ve que lo apunta con un arma:
--te dije que me las ibas a pagar...
--¿¿quien es?
El hombre no dice nada y dispara... El hombre que vagaba por las calles se despierta sofocado en su cama.
--otra vez este sueño... otra vez...
Es Álex Cox. Se levanta de la cama, va al baño y se lava la cara. Tiene una mirada asustada:
--no te apoderás de mi... aunque seas más fuerte que yo... te voy a vencer...
De repente la mirada del hombre se vuelve dura, llena de odio:
--Tú me ayudarás a encontrar al que me hizo esto... todo tiene un sentido...

Ha amanecido, Álex se está duchando. Sale del baño envuelto en una toalla. De repente ve una gran luz aparece frente a él. Una sombra, una aparición delante de él: es su madre, Rebeca. El joven la mira impresionado:
--mamá... si tú estás muerta... --dice temblando.
-- me dieron permiso...
Álex está muy impactado:
--No mamá... esto no puede ser...
Cierra los ojos y se tapa los oídos para no ver el espíritu de su madre.
--hijo... no tengo mucho tiempo...
--¡¡no te estoy oyendo¡¡
Álex llora y sale del cuarto, cierra la puerta y pone un mueble delante seguro que así está a salvo pero su madre ya está dentro. Álex está muerto de miedo:
--¿¿¿¡cómo has entrado mamá??¡
--estoy muerta... ¿lo recuerdas?
Álex se tumba en la cama y mira a su madre atormentado:
--¿porqué me haces esto mamá?
--creí que te daría gusto verme...
Álex se lleva las manos a la cabeza:
--¡¡no es eso... es que...¡¡ --se calla porque no sabe qué decirle.
--es importante lo que te tengo que decir...
Álex se levanta, trata de acariciar a su madre pero no puede y le duele:
--esto es...
Álex se lleva las manos a la cabeza.
--hijo, ya me tengo que ir... no podré decirte todo lo que yo quería... Sé lo que te pasa...
--¿de qué hablas?
--no trates de negarlo... tienes que aceptarlo... tienes que aceptar lo que te pasa en las noches....
A Álex no le gusta hablar de eso:
--¡¡no me pasa nada¡¡estoy bien¡¡
Se da la vuelta pero su madre obviamente aparece delante de nuevo:
--hay otro hombre dentro de ti... su vida, su pasado ahora es el tuyo... Se va a apoderar de ti si tú no lo ayudas...
--¡¡él me hace hacer cosas que yo no soy... yo no quiero eso, no¡¡
Rebeca pasa por el lado de su hijo y él siente un soplo de aire aunque la ventana está cerrada. Es la manera de la difunta de acariciar a su hijo antes de desaparecer. Álex llora desesperado al ver que su madre se ha ido:
--¡¡no me hagas esto, mamá¡¡¡me tienes que ayudar¡¡yo no quiero seguir así toda la vida o me voy a volver loco¡¡mamá¡¡
De repente se abre un cajón y salta una tarjeta que cae al piso. La voz de Rebeca suena:
--buscalo, te ayudará...
Álex toma la tarjeta, hay un nombre escrito: Cayetano Fuentasanta Pozo . La visita de su madre lo ha dejado muy ansioso pero también esperanzado:
--¿será esto el fin de mi pesadilla?
El chico se tumba en la cama aún sorprendido por todo lo que ha pasado. Mira la tarjeta:
--Cayetano Fuentasanta Pozo ojalá usted me pueda ayudar a hacer una vida normal...

Álex es un hombre introvertido pero de gran corazón. Siempre lleva bastante monedas en su bolsillo ya que a su paso trata de ayudar a todo pobre cuanto encuentra en su camino. Si por él fuera ayudaría a todo el mundo. se deja buena parte de su sueldo en limosnas. Así Álex llega a su trabajo, una empresas de transportes. Está atento porque sabe que va a ocurrir algo que le va a gustar mucho. Llega un lujoso auto. Él corre a la puerta para abrirle y del auto desciende un muchacho de una belleza que deslumbra. Álex se desvive por él pero siempre en la sombra. Es demasiado tímido como para decirle algo. Lo ve demasiado lejano.
--buenos días joven Javiera --le dice temblando.
Él lo trata con frialdad. Le da un empujón:
--¡¡ya quitate¡¡
A pesar del desprecio del joven, Álex sigue cerca de él y le abre la puerta del edificio. Aunque él lo trata como un perrito faldero él se conforma con eso:
--es tan guapo... pero su padre es el dueño de todo esto... nunca pondría sus ojos en mi... --piensa para sí triste.
Álex mira triste como el joven Javiera se aleja. Éste se encuentra con una mujer rubia que lo mira muy sensual:
--¿no vas a besar a tu mamita? --dice la mujer con ironía.
Los dos están solos en el ascensor. La mujer lo devora con los ojos.
--Lo de anoche fue un error... Eugenia... ¡Esto es una locura...¡
Ella lo acaricia y él tiembla. Se besan apasionadamente. Álex sigue mirando hacia el lugar en el que ha desaparecido el chico que le gusta. Un chico se acerca a él, es Álvaro, un compañero de trabajo suyo:
--¿te gusta él?
Álex lo mira con timidez:
--no... no... --dice avergonzado.
Aunque no oculta que es gay sabe que al dueño de la empresa no le gustaría saber que le gusta su hijo. Álvaro sonríe. Le cae bien Álex y le duele que esté tan solo le gustaría ayudarlo. Le pone la mano sobre los hombros:
--es una niño rico caprichoso y tiene novio... No es gay. Él se casará con ella y sino con alguien de buena posición...
--sí claro... no me importa... --dice Álex triste.
Se nota que le duele aunque ya sabe que ese chico que le gusta nunca será para él. Se aleja sin decir nada. Álvaro va con él:
--hey espera...
Trata de acercarse aunque siempre Álex marca las distancias.
--¿porqué una noche de estas no vamos a divertimos...?
Álex no lo deja seguir:
--¡¡no... en las noches... no¡¡no¡
Álex se aleja asustado y Álvaro lo mira intrigado.

Ya es de noche. Álex está en su casa. Se está arreglando. Su mirada es diferente más dura y también su aptitud. Es arrogante. Parece que se va a comer el mundo. Se mira al espejo:
--¡¡ahora te toca a ti, Octavio¡¡¡a Triunfar...¡¡
Octavio lo revoluciona todo a su paso. En su camino se topa con unos limosneros a los que trata con mucho desprecio. Uno de ellos está feliz porque se ha encontrado con un buen dinero. Octavio se lo saca de la mano. El hombre suplica, le dice que lo necesita para comer. A Octavio no le importa nada y golpea con saña al mendigo:
--¡¡eres una escoria... seguro que lo quieres para beber¡¡
Octavio se aleja riendo. Entra en un antro muy lujoso. En seguida toma su trago favorito y va mirando a todas los chicas. De repente aparece Eugenia. Él la mira como si ella fuera una presa y él un animal salvaje. Con odio aunque también con deseo, se acerca a ella:
--ahora es mi hora --piensa él..
--hola preciosa... --le dice él a ella.
Eugenia no reconoce a Álex en ese hombre. La personalidad atrevida y avasalladora del recién llegado la cautiva.
--tu cara me suena... ¿no nos vimos antes...?
--puede ser, preciosa... --dice él muy seductor.
Los dos bailan muy sensuales.

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